Te encuentro en recuerdos que ni siquiera sabía que tenía. Te veo en todas aquellas decisiones que no sé si debí tomar; te siento en cada latido que se salta mi corazón cada vez que te pienso; te escondo en cada grieta de mi cuerpo por miedo a que se esfume lo poco que me queda de ti.
Y sin embargo, nunca tuve la certeza de tu amor porque jamás fuiste del todo mío. No puedo decir que éramos, porque nunca hubo un tú y yo. Y aún así, en las noches en las que no hallo consuelo me encuentro acudiendo a esa parte de mi que cree, ilusa, que fuimos estrellas, canciones, poesía y vida; a ese resquicio de esperanza que me susurra con anhelo que, tal vez, sí. 
Que sí me amaste.
Que sí me elegiste.
Que sí te quedaste.

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