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Mostrando entradas de julio, 2017

Fear.

Le tengo un miedo terrible y atroz a las alturas. A la sola idea de imaginarme sola, ingrávida y sin aliento cayendo sin descanso hacia un vacío lleno de dudas y oscuridad.
Le tengo miedo a la altura de tus besos, porque jamás creo ser suficiente. A la soledad que me produce tu no cercanía, porque siento que ya no pertenezco. Al abismo que se crea entre nosotros cada vez que las pesadillas vuelven. Le tengo miedo a lo que puede ser eterno.
A nuestro amor, tan grande. A mis propios sueños.
Soy esclava del primer beso, de tus manos acariciando mi boca con anhelo; de tus labios recorriendo cada parte de mi cuerpo. Y no quiero desasirme. No quiero despegarme, ni desprenderme. No quiero volver a caer desde tan alto y no volver a encontrarme.  Necesito que me arropes. Que seas cálido abrigo, casa perenne, refugio seguro para todo lo que llevo dentro. Necesito que sobre todas las cosas, no dejes que me apague; que la llama se convierta en fuego fatuo y se eleve tan alto que no seamos capaces de …

Mi hogar.

Es lo único que quiero. 
Permanecer bajo su manto protector, bajo todo ese halo de "nadie va a volver a hacerte daño jamás".
Nunca más querré irme de su lado, porque todo lo que le concierne es lo que yo siempre he sentido casa.
Mi guía. "Mi faro de Alejandría". Mi ancla. 
Todo lo que me hace querer seguir existiendo en un mundo en el que muy pocos conocen el verdadero significado de amar y ser correspondido con la misma fuerza; con las mismas ganas.
Me envuelve entre sus brazos y renazco. 
Me encuentro siendo el ave fénix de mis propias cenizas, únicamente porque él me mira.
Es entonces cuando tengo que recordar como se sigue respirando.
Es entonces, cuando comprendo que ya jamás concebiré mi vida, mi existencia, si no es él el que me acaricia el alma hasta el último suspiro. 
Es entonces, y sólo entonces, cuando vivo.
Es ahí.
Puedo jurarlo.