miércoles, 31 de octubre de 2012

-Eres totalmente ridícula.


Eres demasiado incrédula, impaciente e impulsiva. No piensas en nada a la hora de actuar, y te aseguro que tus modales dejan mucho que desear. No dejas hablar a nadie cuando crees llevar la razón y tienes un humor de perros casi siempre. Eres demasiado perfeccionista y maniática. No soporto tu forma de hacer y deshacer a tu antojo todo lo que no entra dentro de tus planes. No quieres que nadie te ayude, ni dejas que nadie se acerque, y rebase esa estúpida coraza que te has creado para no amar ni a tu propia sombra.
Eres completamente ridícula. Pero a pesar de todo eso, no puedo dejar de pensar en ti.. no puedo sacarte de mi cabeza, ni de mi sangre, ni de mi corazón. Y realmente, no quiero hacerlo.
-...Ahora yo, podría preguntarte porqué, con la más que evidente táctica para insultarme y hacerme sentir ridícula, me dices que me quieres en contra de tu voluntad, tu buen juicio e incluso contra tu forma de ser.
-Porque son tus aspectos ridículos, patéticos e infantiles los que me hechizaron para siempre. No podría quererte si no fueras tú en todos los sentidos. No puedo amar a otra que no seas tu, y no creo que nunca pueda hacerlo. Fui tuyo desde el primer hola, y por muchos adiós que me dediques, nunca me iré de tu lado. Porque te quiero, a pesar de todo.

Ser así es lo que me mantiene vivo.


-Me da igual lo que me digas, ¿entiendes? No soportaré ni un día más tus incongruencias. O me quieres, o no.
Pero joder.. ¿Crees que es justo mantenerme así, a la espectativa de tus sentimientos enterrados? Odio que me trates como si no comprendiera nada. Odio tu puta coraza de acero que te creaste alrededor del corazón. No quiero vivir enamorada de una persona que no conoce ese puto sentimiento. ¿Me quisiste alguna vez? ¿O solo fue un intento de desenterrar emociones llenas de barro y mugre? No te mereces el amor de alguien a quien no entregas nada. 
-Lo siento mucho.. Pero ser así, encerrarme en mi propio mundo y esconder mi corazón es lo que me evita el dolor por la pérdida. Enterrar sentimientos es.. lo que me mantiene vivo.
-No. Enterrar sentimientos, es lo que te mantiene solo.

¿Que se esconde en el corazón de los hombres?


Si tienes suerte, algún día lo sabrás.
Yo creí saber lo que el corazón del hombre de mis sueños escondía. 
Pero no resultaron ser más que mentiras disfrazadas de una verdad implacable y dolorosa.
El amor de un hombre siempre acaba en dolor. 
Hay algunos que no saben querer. Y los que si conocen ese sentimiento, lo esconden como si de un delito se tratase el entregar tu corazón a una persona para siempre.
Que dolor más grande es saber que ese chico daría la vida por ti, en silencio, y en secreto.
Que triste entender que, amas a quien no se lo merece, y desprecias al que lo daría todo por tí sin esconder nunca más ese sentimiento en su corazón.

What if it never gets better?


Siempre fuiste el tipo de chica especial, de la cual enamorarse casi sin llegar a saberlo. Nunca me trataste mal, ni me gritaste. Fuiste ese sueño real que todos querríamos padecer al menos una vez en la vida.
Y no te esfumaste. Pensé que sí, pero siempre estuviste ahí, para mí, cuando te necesité, y cuando no, también.
Eras mi mujer.. eras mi amor. La vida no tenía sentido si no la vivía a tu lado, y no dormir contigo cada noche, 
entre tus brazos, se convertía en una auténtica tortura.
Te amé con cada roce de nuestras manos, y con cada parte de mi pecho. 
Fue tan grande, que empezó a dolerme el hecho de no poder amarte mucho, mucho más. Hasta que todo se nublara, hasta que todo desapareciera, menos tú. Y tu olor. 
Eras el sentido de mi locura, y a veces, la locura de mi pensamiento.



No puedo concebir el mundo ahora que te has ido. Todo me parece malo, nada es bueno, sin tí. 
Y me pregunto que haces a cada momento, si me piensas como yo te pienso, si sientes el dolor que yo siento. 
Eras mi luz en cada túnel, y el corazón que me ayudaba a seguir latiendo.
Te amo ahora, como el primer dia, mi vida.
Fuí un estúpido, y te dejé ir. Más mi castigo por no tenerte, es tener que recordármelo día a día, sin poder contener las lágrimas.


Mi vida..


Cuando todo esté perdido, y no sepas a quien acudir, yo siempre estaré ahí. Suena totalmente masoquista. En realidad. lo es. ¿Pero que importa si el resultado somos tu y yo? 
Nunca quise que acabara de esa forma. Nunca deseé los gritos, ni tu ida.. 
Odié la forma en que tu espalda me daba las respuestas a preguntas que yo entonaba al aire.
Te dije que siempre estaría ahí..incluso aunque no me lo pidieses. 
Las grandes verdades no se expresan con la boca, sino como los ojos.
Mírame.. nunca te dije la verdad. 
Nunca voy a mirarte más de dos segundos. 
No quiero que sepas lo que realmente ocurre. 
No quiero que entiendas, que sin tí, la que está perdida soy yo. 

Sigue llorando sangre,


mientras el mundo se deshace en tus manos.
No intentes buscar la luz, para salir de la estúpida oscuridad. Permanece ahí, convaleciente. 
¿Acaso alguna vez dejaste de ser sufrido, o masoquista?
Siempre buscas el dolor, y quieres sentirlo. El tuyo, pero también el mío. Y no te importa que me muera cada vez que te veo sufrir. No sientes remordimiento al sonreírme aún sabiendo que conozco tu secreto. Que conozco que cada vez que recuerdas el pasado, te mueres por dentro, y que se derrite tu corazón hasta volverse piedra. 
Entiendo tus pesadillas, y tus miedos. Conozco a los monstruos de tu cabeza, y los que se comen tus sentimientos.
Te aíslas en ese mundo de temores errantes, que no encuentran lugar salvo en tu interior. Y me dueles tan profundo que se me hace imposible respirar si no estás a mi lado. 
Si supieras lo que te necesito cuando la niebla cubre mi mente..
Pero tú nunca estás, aunque me mires con esos ojos color miel, a solo tres centímetros.
Porque te fuiste de mi hace mucho tiempo, y tu coraza no te deja volver.

[No necesito que me lo digas con palabras. Tus ojos ya me dicen lo que tus labios no se atreven a pronunciar.]

No es un adiós.


Me está costando mucho escribirte estas líneas.
Nunca..te prometo que nunca, pensé que nuestra vida juntos, quedaría reducida a la peor de las cenizas. 
El amor que tu me diste.. y la forma en la que el mío recibiste..
No podré olvidarte nunca.
No podrás ocupar un lejano puesto en el abismo de mis recuerdos rotos.
No podrás pasar a ser solo "aquella persona que despertó todo lo que había dormido en mi".
No podrás ser, simplemente "aquella persona que amó cada uno de mis defectos sin importarla la propia defectuosidad de éstos".
No podrás ser, solamente, "aquella persona que me recompuso por dentro".
Aquella, que unió aquellos despedazados trozos.
Porque siempre, vida mía.. siempre, serás algo más.
Ahora que te has ido.
Que te has ido para no volver.. no se que palabra utilizar para describir lo que me hiciste sentir solo con tu presencia. Solo con tu mirada clavada en mis oscuras pupílas.
Solo con el calor que desprendían tus brazos cada noche..
Te prometo que no puedo encontrar vocablo que describa, todo lo que aún sigues haciéndome sentir, sin ya nunca más poder volver a tenerte presente.
-Nunca pensé que acabaría así, te dije, aún con las lágrimas ahogando cada una de mis palabras.
Mi mano cogiste, y aún sin fuerzas, sonreíste.
-La muerte, no es el final, amor.. es solo ese otro camino, que alguna vez, todos tendremos que emprender.
Esto, mi vida, no es un adiós.
Es un..hasta pronto.

Never be the same.


Nada volverá a ser lo mismo.
No volverás a tocarme, y yo no volveré a sentirte.
No volveremos a mirarnos, ni a tenernos a dos centímetros escasos, y egoístas.
No volveré a acariciarte, y tu no volverás a susurrarme cuánto me amas.
No volverás a decirme lo hermosa que te parezco incluso cuando mi cuerpo no responda como deba ser.
No volveré a enamorarte con cada sonrisa, y tu no volverás a verme caer ante tus hermosos ojos, tan puros. Tan llenos de amor.
No volveré a consolarte en las noches de lágrimas asperas y dañadas.
No volverás a curarme cuando esté enferma sin tus besos.
No volveremos a sentirnos uno, como parte del otro.
Ya nunca más volveremos a amarnos.
Porque amor.. tu y yo..
ya nos olvidamos. 

martes, 30 de octubre de 2012

Hurting me again..


El cielo se tildó gris oscuro casi negro. La lluvia, violenta, desgarraba la arena con una furia desmesurada, traqueteando también, en los cristales de las viejas ventanas solitarias de aquél sombrío lugar. 
Era como un alma despedazada, como un ser sin esencia.
Ya nada tenía sentido.
¿Como había llegado a eso?
A sentirse.. desterrada de sus propios recuerdos, una extraña entre sus propios sentimientos.
A verse..rodeada de mentiras y dolor, de farsas y daños.
A alejar de si misma todo lo que una vez la había hecho feliz. A despojarse de su propia felicidad, solo porque pensaba que no la merecía.
Intento desasirse de aquella sensación que atenazaba todas sus emociones de una manera enfermiza.
Miró por la ventana. Intentó escrutar a través del cristal.
Pero aquéllas gotas de agua, analogía de sus propias lágrimas desgarradas, amenazaron con alcanzarla si seguía observando.
Se rindió.
Ya nada tenía sentido.
No quería volver a preguntarse como había llegado a eso.
Solo sabía que no había salida.
Que no había escapatoria posible.
Y se dejó llevar por el dolor, hasta ya casi no sentir nada.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Realmente, no lo se.

No se porque sigo pensándote, porque sigo preocupándome, cuando hace mucho que para mi, te convertiste en una causa perdida.
No me pesan tus palabras, ni tus gritos. Me pesa el daño que me haces, que me hiciste, y que se, que a la larga, me seguirás haciendo.
Porque los sentimientos no son un constante On y Off. 
No pueden apagarse, y no tienen fecha de caducidad.
Cuando has querido tanto a una persona, hasta el punto de saber que darías más de una vida por ella, empiezas a preguntarte, que es lo que pudo salir mal.
Porque no fue que te perdiera, o que tu me perdieras.
Fue, que nos perdimos.
Sin rumbo, sin metas.
Ya no éramos nada la una para la otra.
Pero aún así, se que lo somos, aunque sea por dentro, donde nadie lo ve.
En aquél lugar, donde, como bien sabemos ambas, escondemos todo lo que nos aterra que sea descubierto.
En aquél lugar donde enterramos nuestros miedos, y nuestras debilidades.
En aquél lugar donde, por lo menos para mi, estás tu.

[No es que te haya olvidado. Es que ya me estoy acostumbrando a vivir sin ti.]

martes, 16 de octubre de 2012

¿Como domesticas el miedo?


Mis mayores miedos tienen que ver con el propio miedo.
Miedo a perderle.
Miedo a dejar atrás a mis seres queridos.
Miedo a no volver a verlos más.
Miedo a caer en el olvido.
Miedo, a no volver a ser yo misma.
¿Domesticarlo?
Más bien, someterlo.
Es mío también, forma parte de mi.
Y me digo:
Si yo quiero, desaparece.
Si yo quiero, ya no vuelve más.
Pero entonces, mi propia voz interior me lo suelta.
Me suelta que no es un quiero. Es un puedo.
Y es entonces cuando me pregunto,
si aún poniendo todo mi empeño,
realmente, podré.

"Las heridas del corazón con el tiempo dejan de doler, pero jamás llegan a cicatrizarse".


No dejan de doler.
Es el dolor, que nos cambia en la memoria, y pasa a ser más nostálgico.
Pero doler, duele.
Coño, el amor siempre dolió, siempre dolerá.
¿No va a doler la estela que deje en un corazón?
Dolerá lo indecible, hasta que con el tiempo, otro corazón intente reparar el daño.
La herida de un corazón verdaderamente loco de amor, nunca sanará, ni aún con mil cicatrices.
Un corazón así de dañado, jamás volverá a funcionar bien.

¿Sientes? ¿El que?. Miénteme.


Pena y desazón.
Desidia y abismo.
Muerte por alma desgastada.
Siento todo aquello que juré dejar de sentir con tan solo un roce de sus labios.
Siento todo aquello que juré dejar atrás, mientras el se mantuviera a mi lado.

[But he's gone]

¿Qué podría ser entonces lo que es y lo que no debería ser nunca; donde ha de ser, dicen, será?‎


Le amo. Pero nunca debí amarle. No por ser él.
No por todo lo que él conlleva.
Sino por el amor. Porque yo amo, pero juré no amar.
Porque lo hago, y luego me falta actuar.
Lo que es, es que lo siento.
Lo que no debió ser nunca, es sentirlo.
Pero aquí estoy, presa de todo ello.
Algo que me consume, que me aterra y fascina a la vez.
Me perdí, perdida entre la inmensidad de todo lo que prometía darme.
Me perdí sin saber, tan siquiera, intentar encontrarme.