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Mostrando entradas de julio, 2013

Soñé.

Que tenía ante mí aquéllo que siempre había ansiado, pero incapaz de tocar sin hacer daño a los demás.
Mi felicidad, a tan solo un palmo de distancia, se veía más lejana que cualquier montaña nevada o galaxia conocida. Era como si.. sólo desearla produjera asfixia y malestar a cuantos tenía a mi alrededor.
Soñaba, que nunca podría ser feliz mientras mis seres queridos no lo fueran.
Que si ellos no lograban alcazar su propia felicidad, la mía misma me estaba vedada.
Puede incluso sonar egoísta por su parte, porque, ¿quien no quiere la felicidad de un hijo, un padre, un amigo..?
Pero no se trataba de egoísmo, sino de propia incapacidad.
Mi corazón no me permitía dar ningún paso hacia mi eterna utopía, porque ello conllevaría la destrucción de todo lo que amaba.

Temblor.

Dejé caer las hojas de nuestro árbol central, de nuestro corazón latente, de nuestro sistema de despedidas. Ya no queda nada.. Y comprobé si el respuesto serviría para reparar la perdida.. pero no hay nada que pueda sustituirte. No a ti. Y empecé a descartar cualquier idea que no te tuviera a ti como pilar; y comencé a dejar llevarme por todo lo que en su día, juré evitar. Mi salida era no quererte, pero, ¿como se deja de querer? ¿Hay algún manual que enseñe a cómo dejar de sentir? ¿A cómo dejar de anhelar? Me enseñaste a no dejar de creer en mis sueños.. pero es que desde que no estás, todo es pesadilla constante. Todo es nebulosa oscura, y truenos devastadores. Desde que te fuiste de mi, todo es fuego negro, asfixiante. Dime como pensarte cuando me desgasto tanto para tan siquiera recordarte. Dime como no quererte, cuando aún en pesadillas, es tu rostro lo único que logra salvarme.

El recuerdo puede llegar a consumirnos.

Nos destroza, hasta casi destruir cada cimiento, cada barrera que nos creamos a su alrededor. 
Es incluso capaz de engañarnos con la falsa creencia, de que no todo tiene porqué volver a ser como antes; de que no todo tiene porqué romperse, incluso aunque sepamos que eso es imposible.
No hay una especie de portal espacio-tiempo que nos permita deshacer lo hecho, o no sentir lo que llegamos a sentir, por muy tentador que suene.
No existe ningún mecanísmo físico que nos permita no repetir los errores que nos hicieron caer.
Pero si existen las personas que pueden evitarnos la caída, incluso sin proponérselo.
Esas personas elegidas por.. por un destino macabro a veces, pero bondandoso en ocasiones contadas.
Esas personas que, sin que te des cuenta, te hacen despertar del letargo, y querer buscar luz no sólo en el primer túnel que se presente, sino en todos los que representen obstáculos a lo largo de toda tu vida.
Esas personas, que sin planteárselo, nos salvan de la decadencia finita de una exis…

El amor.

Cuando alguien ama a otro alguien, a veces no logramos verlo realmente. ¿Cuántas personas enamoradas hasta la médula han hecho daño a sus seres amados, simplemente por creer que así sería mejor? ¿Que sería mejor alejarlos, ahuyentarlos, para evitarles dolor? El amor tiene esa parte que a veces, queremos y nos obsesionamos por ocultar. Esa parte que crea heridas incurables, y vacios insalvables. El amor tiene esa coraza que tantos naúfragos deja a su paso, que tantas cicatrices produce. El amor, tiene que doler. Joder, tiene que crearte un abismo en el pecho. No puedo soportar a esas personas que creen que el amor es todo jolgorio y dicha. ¿Qué clase de amor es ese? ¿Qué clase de amor, no deja marca? El amor no es sólo luz. Existe también su sombra. Y es a ella a la que apelo para hacer entender, que proyectar luces sin que haya una sombra que las avale, es complemtante antinatura. Que pretender amar sin daños, es como pretender no amar en absoluto.

Rasguño.

No verte saca lo peor de mi. Mi malhumor es constante, y mis sonrisas se difuminan, hasta casi desaparecer. No puedo cerrar los ojos, porque es así como más te recuerdo. Y si me abrazo por las noche, espero encontrar tu olor.. pero me doy de bruces con la soledad y la desesperación. Es una sensación tan tormentosa.. Y me imagino a mi otra yo sentada entre tus piernas, jugueteando con tu pelo o besándote tras la oreja. Me recuerdo tan feliz.. Ahora sólo somos atisbos, recuerdos borrosos que una vez llegaron a quererse; pero aún siento como si te rozara con cada movimiento, o como si te bebiera con cada respiración. Me lastima pensar que nuestros mundos se separaron para no volver.. Me sangra el alma al pensar, que ni tu ni yo volveremos a besarnos.. Que ni tu ni yo volveremos a tenernos. Que ni tu ni yo, volveremos a tocarnos.

El amor y el odio siempre han ido y siempre irán de la mano.

Debes odiar mucho a una persona para enamorarla, y esa persona debe odiarte mucho para también hacerlo.
¿Por qué?
Yo veo el amor como una condena.
Una condena para privilegiados, claro, pues no todos conocerán a lo largo de su vida el significado del verdadero amor. Pero una condena, igualmente.
Pienso que debes odiar mucho a alguien para querer compartir esa condena para siempre.
También está eso de " ¿Por qué le odias tanto? Porque una vez le amé demasiado".
Porque cuando amas a alguien demasiado, nunca dejas de hacerlo.
Pero hay veces en que ese amor intenta esconderse y deja paso a un sentimiento que no llegar a ser odio profundo pero está ahí, conquistandote y haciéndote creer que si.  Porque hay veces en las que el amor, no es suficiente.

Olvido.

Dejé caer las piezas de todo lo que en su día fuimos. Ya no había lágrimas de alegría, ni sonrisas cargadas de felicidad en éxtasis. Ya no había nada. Retales de soledad afligidos, infligidos y redundantes, a la espera de acaparar todo en lo que en su día fue luz, para tornarlo a la más absoluta oscuridad. ¿Y aún crees que amar es suficiente? ¿Aún, que no dolerse, posible? Enlazados como nos pensábamos, y tan lejanos al final..  Mi corazón grabó tu nombre en piel demasiado estropeada, y la congelación del tuyo propio, hizo que todo se borrara.
Y aún me preguntan como pasó. Aún me preguntan como fue que pasé de desearte tan fuerte, a ni siquiera volver a nombrarte.