viernes, 24 de noviembre de 2017

Yo soy mi parte oscura. No hay pequeñas rendijas a mi alrededor que dejen que se cuele la luz. 
No. 
No hay luz. Ni filtros. 
Yo soy mi parte más oscura.

La lucha constante entre el dolor y la pérdida. El horror de saberme muerta por dentro, putrefacción y ganas límites de acabar con todo. El descorazonador pensamiento de que nada jamás será suficiente para paliar el llanto. Soy todo lo que nunca fui y lo que jamás seré por miedo a intentarlo; por el miedo a cavar mi propio desierto estéril y que nadie me salve.
La que lucha contra los demonios ajenos y acaricia a los propios. La que se revuelca en su propia mierda mientras batalla día a día por rescatar a los demás del vacío.
Esa soy yo. La que se tira voluntariamente por el hueco de ascensor. La que se lanza con los brazos abiertos por cualquier acantilado con la seguridad de que así acabará abrazando la paz. La que cierra los ojos deseando no volver a despertar.
Pero despierto. Y vuelvo a no reconocerme cuando la extraña me devuelve la mirada en el espejo. Y vuelvo a recrear en mi cabeza mil y una formas de no existir porque no le encuentro sentido. Vuelvo a no quererme porque no sé quien soy. Vuelvo a no querer estar en esta piel porque me arde.
Soy el coraje que me falta para salir de aquí, y el arrepentimiento de no haber vivido. El atronador estallido que produce mi corazón cuando grita pidiendo auxilio, y el auto-boicot al que me someto cada vez que atisbo cualquier rastro de esperanza. Todo aquéllo que callo por miedo a que alguien me oiga y sienta pena por mi, por esto en lo que me he convertido y que tanto lucho por ocultar. 

La máscara a veces se desliza, pero yo soy más fuerte.

En mi interior soy un hervidero de pensamientos que consumen, gritos que desgarran y manos que sueltan. Un corazón a medio hacer, huecos en el epicentro de lo que debería ser mi órgano rey, canciones inacabadas y versos tristes, ojos vacíos y abismos insalvables. Soy aquello a lo que juré enfrentarme; soy el dolor.

La máscara a veces se desliza.
Pero yo soy más fuerte.

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