Kamikaze.

Somos un multiverso infinito, tú y yo. Un bucle de no retorno que se niega a frenar, porque, ¿de qué sirve pisar el freno si el corazón se nos acelera al vernos?
Es bastante simple. Me ocurriste cuando yo no esperaba que pasara nada. Fuiste ese rayo inesperado que puede que en el fondo sepas que va a caer, pero que no esperas, y menos tan cerca.
Eres más una sensación que una presencia, y aún así eres capaz de arrancarme de las garras de la rutina y hacerme volar. ¿Sabes lo complicado que es eso? ¿Lo difícil que es entrar en mi mundo?
Y tú simplemente tiraste la puerta abajo y me dedicaste una sonrisa radiante. Una sonrisa que escondía más confianza en mi de la que yo he tenido en mi misma jamás.
Y no, no te quiero. No te quiero porque es muy difícil que yo quiera realmente a alguien. Pero estás ahí, cerca del precipicio, sin saber donde te estás metiendo.
Un insensato.
Un kamikaze.

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