Coraza.

Cae la noche, y ya no soy capaz de seguir luchando. Las fuerzas me abandonan, y todo el coraje del que siempre presumí, desaparece sin dejar rastro, dejándome vulnerable, presa fácil de cualquier alma cruel.
Las lágrimas ya cesan, pero el nudo en el corazón sigue pesando, doliendo y asesinando cualquier emoción que amenace con aflorar de nuevo. 
Me siento muy sola, y a la vez no quiero que nadie se acerque a mi.
Una vez, alguien me dijo que todo el que me toca, sale perjudicado. Que todo el que me ama, acaba dañado.
Y después de haber sido testigo de como tal afirmación se hacía realidad, sólo podía desear no tener nada.

¿Qué puedo romper ahora que cualquier aliciente de felicidad me ha abandonado?
Ahora, todo el mundo está a salvo, porque nadie se estropeará por mi proximidad.

Me visto de recuerdos fragmentados y de sensaciones contradictorias, y marcho así.
Me cubro el corazón con murallas infranqueables, y escondo el alma tras una coraza hecha a prueba de amor.
Y es así como todo acaba.
Porque tal cantidad de amor conocí, y tanto dolor causé por ello, que prefiero vivir mil vidas sola sin conocer más que lo que yo misma creo, a ver sufrir a alguien más, por mi terco corazón embustero.

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