Let him go.

Te dejo ir porque es lo que necesitas.
Te dejo ir porque es lo que mereces.
Te dejo ir, porque nos quiero demasiado como para pedirte que te quedes. Demasiado, como para hacerte esa putada.
Y aunque a ratos duele, más sana que daña.
Porque tú eres feliz, y yo disfruto de tu dicha.
Porque ya no volverás a estar triste mientras esos brazos sepan curarte las heridas.
Y sonríes, y eso anestesia cualquier sentimiento de pérdida.
Cuando te echo de menos, recuerdo que aún te tengo; no del modo que desearía, pero joder, cuánto te quiero...

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