lunes, 28 de julio de 2014

Goodbye my lover.

Hace tiempo que no te escribo. 
Creo que es porque dejaste de ser mi pedacito de cielo despejado en el momento en el que decidiste desaparecer por la puerta de atrás, como aquél que entra a hurtadillas, destroza, y luego se aleja como si nada tuviera que ver con él.
Ya no logras inspirarme, ni me incitas a sentarme frente a las teclas, recordándote.
No sé, ya.. Ya no siento eso que debía sentir, esos rinocerontes inquietos revolviendo mi interior indiscriminadamente, sin olvidarse ni un sólo resquicio, ni tan siquiera un pequeño rincón.
Ya no logras hacerme creer en el amor como antaño hacías, ni me pierdo en el color de tus ojos intentado averiguar qué matices coinciden con el aura que desprendía mi alma cada vez que te pensaba. 
Ya no me arrancas pedazos de corazón cada vez que recuerdo tu mirada, ni consigues cortarme la respiración con cada parpadeo.
Todo aquéllo que yo llamaba amor en ti, ya no existe.
Por eso creo que llevo tanto tiempo sin escribirte.
Te llevaste la inspiración en la huida, y la tomaste como rehén sin remordimientos.
Ni siquiera te paraste a pensar en cómo cicatrizarían las heridas que me provocaste. 
Ni siquiera te paraste a pensar en cómo quedaría mi corazón, al borde de la cicatriz. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario