lunes, 23 de junio de 2014

La dejé ir.

Fui estúpido. Insensato. Infeliz.
Y por más que la busco en cualquier lugar que me recuerde su nombre, sólo hallo vacíos. No hay nada. Ya no está.

Dime, ¿por qué lo hice? ¿Por qué la dejé ir?
La observé en silencio cuando se marchaba, las lágrimas de cristal desfigurando sus mejillas y haciéndome sangrar.

¿Y qué? ¿A caso crees que ese dolor punzante en el pecho me hizo ir tras ella? 

Valiente ingrato. Maldito cobarde.

¿Puedo darte un consejo? Puedes cogerlo, o puedes hacer como yo, arrastrarlo por el fango, escupir sobre el.

Cuando encuentres a esa persona.. Joder. Cuando encuentres a esa que te haga replantearte todo lo que habías creído correcto hasta encontrarla, y te mire, y, mierda.. Te haga temblar de pestañas a corazón, y te lo diga todo sólo con rozarte, sin necesidad de versos, ni canciones, ni palabras.. No la sueltes.
No cometas el mismo error que yo.
No permitas que se aleje de ti.

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