Es ilógico, porque te amaba.

Y debía ser así, pues, ¿desde cuando el amor tenía algún tipo de lógica? 
Y sin embargo, fallábamos. 
Eras tú, siendo tan únicamente tú, sin espacio para mi, para lo que habíamos buscado construir juntos. 
No te hacías a la idea de cuanto llegaba a doler. Tu rechazo, mi caída. Tu huida ante cualquier signo de amor, mi forma de resignarme. El rendirme, después de todos tus besos, de mis ganas locas por dártelo todo, de tus ojos brillantes y mis sonrisas sinceras. 
De la ilusión por ser nosotros, simplemente.
Recordar todo eso es lo que aún me hace agonizar.
Pero tampoco pretendo olvidar, porque sé que no puedo, que es completamente imposible.
Sólo pido silencio.
Sólo eso.

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