lunes, 7 de abril de 2014

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Y llegó el punto en que tu tacto se me volvió frío. Se sentía hielo como abrigo a todos mis sueños. 
¿Recuerdas aquéllos días en los que el calor de tu cuerpo era toda temperatura que yo aceptaba?
Es como una memoria en decadencia, imágenes borrosas y llenas de machas y borrones, como si no quisieran volver a ser rememoradas.
Como si ya se hubieran cansado de vivir alejadas de ti.

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