martes, 12 de noviembre de 2013

Te me clavaste.

Fue así de simple. No lo planeé, ni lo busqué. Tampoco lo imaginé o vislumbré. Simplemente pasó. Te me clavaste muy hondo, y muy dentro. No me permitiste escapar.
Me dejaste dañada y malherida, rota en mi mayoría, y sin posibilidad de huida, porque.. ¿Cómo huir de ti? ¿Cómo, cuando me mostraste paraísos exentos de oscuridad? ¿Cómo, cuando fuiste el único capaz de curarme el vacío?
Cuando te marchaste, no supe como reaccionar. Me dejaste a oscuras.
Cualquier atisbo de un mundo mejor cayó en el olvido, restregándome en la cara que te habías ido, para no volver.
Cuando me dejaste, olvidaste decirme que los rotos en el corazón pesaban más que la soledad.
Cuando me abandonaste, se te olvidó mencionarme todo lo que dolería.. Todo a lo que yo renunciaría con tal de no volver a sentir.

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