Loved me back to life.

Noche tras noche, es tu ausencia la que me quema y destruye. Es ella, y no otra, la que me recuerda cuanta soledad es capaz de soportar una persona antes de caer en picado hacia un abismo sin luz alguna, y de oscuridad inmensa y tortuosa. 
Me precipito sin remedio al acantilado de los sueños rotos y las promesas inconclusas, dependiendo completamente de tu voz como cura a todo mal, y no me detengo a pensar en todo aquéllo que dejo atrás por el miedo a perderte. Por el miedo a perdernos.
No recuerdo la última vez que pronunciaste mi nombre, y fue dicha y no tristeza profunda lo que experimenté. No recuerdo la última vez que nos miramos a los ojos y no fue bosque sombrío lo que descubrí en ellos. No recuerdo la última vez que tus labios rozaron los míos sin provocar dolor y lágrimas.
Y, ¿sabes? Me mata no poder hacerlo. 
Me consume no recordar nada de ti que no conlleve corazas internas y muros de camuflaje.
Es frustrante.
¿Cómo es posible que aún añore todo aquéllo que ya no me pertenece? ¿Cómo es posible que sea tu risa, y no otra, la que yo quiera seguir escuchando cada amanecer?
Como es posible que yo siga respirando, cuando con tu marcha, a mi corazón se le hizo imposible seguir latiendo.

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