Olvido.

Dejé caer las piezas de todo lo que en su día fuimos. Ya no había lágrimas de alegría, ni sonrisas cargadas de felicidad en éxtasis.
Ya no había nada.
Retales de soledad afligidos, infligidos y redundantes, a la espera de acaparar todo en lo que en su día fue luz, para tornarlo a la más absoluta oscuridad.
¿Y aún crees que amar es suficiente?
¿Aún, que no dolerse, posible?
Enlazados como nos pensábamos, y tan lejanos al final.. 
Mi corazón grabó tu nombre en piel demasiado estropeada, y la congelación del tuyo propio, hizo que todo se borrara.

Y aún me preguntan como pasó.
Aún me preguntan como fue que pasé de desearte tan fuerte, a ni siquiera volver a nombrarte.

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