sábado, 29 de junio de 2013

De ser mi ángel.

El mundo no te trató como merecías, ¿verdad?
Nunca vio la maravilla que encerrabas dentro, ni todas las metas que querías cumplir.
Nunca vislumbró el coraje y la fuerza que desprendías, ni todo el amor que no pedías.
Nunca vio más que la nada..

Te respondió con desprecios, y con violencia.
Con todas las armas que las personas pueden usar para herirte, sin necesidad de pólvora o metal, manos o verbos.
Te respondió rompiéndote el corazón.
Hizo que notaras las astillas incluso antes de clavarte la traición; incluso antes de tan siquiera sentir.


Y fue así como ocurrió.
De ser el mayor de mis ángeles, pasaste a ser el peor de mis demonios.

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