Sombras del alma.

Y lo curioso es que tuvimos que amarnos, para poder dejar de hacerlo.
Esa clase de amor que sacude todos y cada uno de nuestros sistemas.
Nervioso, circulatorio, central, respiratorio..
Removiste mi corazón tantas veces, que dejé de sentirlo.
Y deseé tanto tus pulsaciones, que sentirlas se tornaba yugo.

¿Me dices ahora, que sentido tuvo amarte, con tantos rotos en mi pecho?

Maltrataste mis venas, recorriéndolas con dolor, en vez de sangre.

Ahora vivirás, con la incertidumbre de si sobreviví para amarte, o morí para intentar no hacerlo.

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