Tú. Risa que hace convulsionar tu cuerpo. Hambre. Hambre de hacer algo que cambie tu vida. De marcharte lejos y descubrir. De ver, tocar, reír, soñar, amar, desear. Tú. Sonrisa iluminando tu cara. ¿Qué te ha ocurrido?


Que le miré.
Le miré, como nunca nadie había mirado a otra persona.
Le miré. Le sondeé. Le fulminé con los ojos, hasta llegar a tocar su alma.
Le miré.
Y no había ni momento, ni lugar más apropiado.
Parecía escrito por dioses.
El debía estar allí, y mis ojos debían dirigirse a él.
Yo debía querer saltar de alegría y llorar de emoción,
solo por su simple presencia.
Yo debía enamorarme a primera ojeada, 
aún sin creer en ello.
Yo debía sentirme volar tan solo con tocarle. 
Sentirle tan dentro de mi, hasta el punto de no querer jamás soltarle.
¿Que qué me ocurrió?
Que le viví. 
Viví, respiré, amé..
Pasó que me encontró. Sin pensarme, me encontró..
incluso sin tan siquiera buscarlo.

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