Tú. No paras de buscarla. En las mañanas gélidas. En las noches de deseo. En las tardes de lectura. La perdiste entre esos momentos de caricias íntimas. De carcajadas a la luz de la luna. ¿Dónde se ha escondido? Tú. No paras de buscarla.‎


¿Mi alma?

Se perdió también entre tantas mentiras disfrazadas.
No se donde se esconda; pues siempre fue huidiza.
Puede que en el abismo de sus ojos.
Puede que en las marismas de su mirada.
Puede que no vuelva a verla, y aun así,
requiero su llamada.
Puede que muera en un sin saber.
En un "sin ella muero"
En un "si no la vuelvo a ver".

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