viernes, 28 de septiembre de 2012

Tú. No paras de buscarla. En las mañanas gélidas. En las noches de deseo. En las tardes de lectura. La perdiste entre esos momentos de caricias íntimas. De carcajadas a la luz de la luna. ¿Dónde se ha escondido? Tú. No paras de buscarla.‎


¿Mi alma?

Se perdió también entre tantas mentiras disfrazadas.
No se donde se esconda; pues siempre fue huidiza.
Puede que en el abismo de sus ojos.
Puede que en las marismas de su mirada.
Puede que no vuelva a verla, y aun así,
requiero su llamada.
Puede que muera en un sin saber.
En un "sin ella muero"
En un "si no la vuelvo a ver".

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