Por favor. Haz que olvide.


¿Sabes una cosa?


Una vez, una persona muy sabia me dijo, que sentir dolor, no es sino una salida que buscamos para no afrontar la realidad. 
La realidad suele ser dura, destructiva y poco dada a las oportunidades. Pero es lo que nos toca vivir, día a día, hasta la hora de nuestra muerte.
Sentir dolor no te hará dejar de sufrir. Solo prolongará la agonía. 
¿Tú crees que lo mereces? ¿Crees que en un mundo ya de por si doloroso, mereces pasarlo tan mal?
Siempre me dijeron que por muy oscuro y abismal que pudiera verlo todo en mis horas más sombrías, siempre habría una luz al final del camino para recogerme, para curarme las heridas producidas por el dolor ajeno.


¿Te cuento algo?


Olvidar no hará que el sufrimiento cese. No hará que las lagrimas melancólicas que recorren tus mejillas, quemen menos.
No se trata de olvidar, cariño.

Se trata de recordar, sin que duela.

Recuerda. Siempre hay luz en cualquier oscuridad, por muy profunda que ésta sea.
Aférrate a ella, cual clavo ardiendo, y no te sueltes, por mi arduo que resulte.


Siempre habrá alguien ahí para ti, incluso cuando pienses que todo está perdido.

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