Te quiero. ¿No te es suficiente? #

Empecé a caminar. Las lágrimas surcaban mis mejillas, quemándome allí donde se posaban.
Él me observaba apoyado en aquél árbol donde un día me dijo lo que sentía por mi. Sus manos estaban cerradas en puños, y sus labios apretados.
Mis manos, en cambio, parecían no tener vida. Mi cuerpo caminaba por incercia...mis piernas apenas sí me respondían. Mi corazón apenas latía con intensidad..
Las mariposas empezaban a desaparecer. Donde estaba aquél sentimiento? donde ese amor profundo, ese cariño mutuo, esa ilusion por todo y esa mirada fugaz, mas poderosa que un beso?
¿Donde había quedado todo?
Podía sentir sus ojos negros recorriendo mi rostro..intentando encontrar algun atisbo de felicidad, ese sientimiento que tantas veces me había sido vedado.
No me atrevía a alzar mi rostro. Mirarle directamente solo me haría caer en esa vulnerabilidad en la que me sumia estando junto a él.
Me detuve cuando vi sus zapatos cerca de mi. Sus piernas se movían, inquietas, inseguras,sin premura.
Mis brazos caían inservibles a ambos lados de mi cuerpo. No podía mirarle. No debía hacerlo.
-Mírame-inquirió el, su voz, seria, imperturbable.
Hice un gran esfuerzo por negar con la cabeza.
-Mírame-repitió, dando un deliberado paso adelante-hazlo..por favor.
-..no-fui capaz de decir. Mi voz sonó temblorosa, temerosa, triste, casi sin vida.
Él se acercó mas a mi. Pude intuir su duda..pero al final, posó sus manos en mi cabeza agachada, en mi pelo, acariciandolo como antaño lo había hecho, disfrutando de el, de su olor, de su tacto.
-Por favor..-susurró, su voz ahora mucho mas ronca- dime algo..mirame..no puedes..-alzó mi cabeza con demasiada facilidad.Puede que yo lo estuviera esperando. Sus ojos y los mios se encontraron-no puedes tenerme así.-sus ojos recorrieron mi rostro, hasta posarse de nuevo en los míos-por favor..
Yo le observaba. Su familiaridad dolía. Le conocía mejor que a mi misma. El era mi todo..mi parte perdida, lo que podía completarme, lo que me daba vida. Sus ojos bebían de mi. Y mis ojos no podían dejar de mirarle.
Las lágrimas caían silenciosas por mi cara, sin perturbarnos.
-Yo..-dije, a pesar del enorme nudo que se había instalado en mi garganta-no..no puedo estar así.
El me miró sin comprender. Inconscientemente, sus manos acariciaban mis mejillas.
-¿Que?..¿estar así? ¿estar como?..¿que te he hecho?
Negué con la cabeza, insegura.¿Por que tenía que tocarme así? Su roce dolía.
-Por favor..-le rogué, intentando librarme de sus manos-no sigas...no me hagas esto...
El me agarró con mas fuerza.
-¿Hacerte?...-dijo él con un punto agúdo en la voz. Sus ojos estaban brillantes. Su agarre me obligaba a mirarle directamente-lo único que hago es amarte. ¿Eso te duele? ¿quieres que deje de hacerlo? Por que eso es imposible. No me pidas cosas que no puedo hacer.
Mi respiración se agitaba. Mi corazón latió con fuerza.
-Tu..tu no me amas-dije, casi en un suspiro derrotado-es..lo que crees..y me haces creer. Pero no lo haces..eso es imposible.
Él me soltó de repente, como si le hubiera golpeado fuertemente. Se miró las manos...luego miró a su alrededor, con una sonrisa incrédula dibujada en el rostro. De nuevo, volvió a mirarme.
-¿Eso crees?-logró decir, atónito-dios..¿piensas..? ¿tu piensas..?..pfff...dios..¿como dices eso?
No le contesté. Me limité a mirarle, mientras las lágrimas no cesaban.
-Por dios..joder!-gritó. El parque estaba desierto..nadie pudo escuchar su lamento. Se acercó un poco a mi he hizo ademán de colocar sus manos sobre mi cara, pero no llegó a tocarme-yo sé..que soy un estúpido..que parece..que a veces parece que no te quiero..-mi cuerpo temblaba. Sus palabras rasgaban mi entereza-que..-pude ver como pequeñas lágrimas se escapaban de sus ojos-pero..yo..si tu no estás..no puedo vivir. Te amo..estoy enamorado de tu voz, de tu cara de niña, de tu sonrisa..no me pidas que viva sin eso. Pídeme..todo..menos estar sin ti. No me lo arrebates. Ahora no...por favor...-ahora si posó sus manos en mi rostro, y acarició con sus dedos mis mejillas, mi nariz, mi boca..-te quiero..yo te quiero. ¿Que..me quedaría sin tí? ¿de que vale un cuerpo..si tu te llevas mi alma?-le falló la voz en esa última palabra. Agachó la cabeza mientras lloraba en silencio.
Mis manos pedían a gritos que le acariciara, que tocara su suave piel morena, que le ayudara..que no le dejara caer.
Alzó de nuevo la cabeza. Sus ojos parecían dos negras perlas preciosas, brillantes, relucientemente tristes.
-Yo soy solo tuyo..haz..conmigo lo que quieras..tírame, cógeme..yo siempre voy a ser tuyo..soy vulnerable a lo que tu hagas..
Inconscientemente, alcé mis manos y acaricié su rostro.
Necesitaba tocarle. Me moría por hacerlo. El cerró los ojos, disfrutando de la sensación.
-Yo..también soy vulnerable a tí..y también soy solo tuya..-dije, acercándome a él-y no..niego que me duele lo que haces..no niego que me daña como eres a veces..pero no puedo negar que desde que me dijiste que me querias, estoy atada a ti de una manera que incluso me asusta.
No me dió tiempo a reaccionar. Sus labios se encontraron con los mios sin dejarme a penas respirar. Su sabor me era tan familiar...se acoplaban a los mios como si siempre hubieran estado destinados a hacerlo. Su tacto era suave, dulce. El sabor de las lágrimas hizo que el me acercará mas así.
-Te quiero..-me dijo casi sin separar los labios-siempre.
Me abracé a él y acaricié su cabello. Necesitaba de él tanto como él necesitaba de mí.
No podía imaginarme una vida sin sus besos ni sus caricias.
No podía vivir sin su presencia, aunque a veces no lo tuviera conmigo.
No podía ser feliz sin su sonrisa, dedicada siempre a mi..ni sin sus abrazos, que me hacían sentirme segura..completa..enamorada.

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