Inspiración.

A esa chica le encantaba escribir. Aún sueña y fantasea con el día en que algo que ella escriba cale hondo en alguien. Que algo de lo que ella garabatea en una hoja tenga significado para alguien. Son pequeñas fantasías que se agolpan en su cabeza, animándola a seguir.
Esa chica ha perdido su inspiración no obstante. Se fue, igual de rápido que llegó a ella.
Se fue por la puerta de atrás, sin dar explicaciones, ni siquiera un adiós formal. Fue frío. Y seco. Puede que distante también. Así fue su adiós.
Esa chica no sabe que hacer ahora. No es capaz de fingir un sentimiento. No sabe fingir. Ni siquiera sabe hacerlo ante una hoja de papel. Es frustrante. Últimamente, pasa las horas con el bolígrafo en la mano y la cabeza llena de ideas absurdas como el arrepentimiento o los errores. A esa chica no le gusta escribir sobre esas cosas.
La única cosa sobre la que le gustaba escribir no llega. Se fue, igual de rápido que llegó a ella.
A esa chica le encantaba escribir.. pero ahora.. ahora siente que no puede hilar dos palabras seguidas sin recordar.
Esa chica ha perdido lo único que inspiraba a sus manos.  Ha perdido las ganas de lo único que le hacía abstraerse de la maldita y verdadera realidad.

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