miércoles, 14 de diciembre de 2011

El corazón es una máquina peculiar.

Funciona sin que se lo pidas, sin que le des al On. Cualquiera diría que sus pilas son eternas, pero nada de eso. No hay pilas, ni batería. La única fuente de energía que ayuda a que funcione se llama sentimiento. 
Hay tantos.. Está la ira. El odio y el miedo. La tristeza por la pérdida, y la felicidad por lo recogido. 
Está el amor.
El amor. Puede que de todos, este sea el sentimiento más conflictivo, el que hace que el corazón se acelere, se pare, se ponga frenético..
El amor hace que el corazón estalle en mil pedazos. Lo desintegra, y a veces, lo aniquila. Es tan fuerte, tan destructivo.. Pero aún así, nos gusta sentirlo, y que alguien sienta lo mismo, incluso sabiendo lo que se sufre padeciéndolo. 
Porque sin amor, no hay nada. Podemos vivir sin odiar, sin enfadarnos, e incluso podemos vivir sin tener que estar tristes..
Pero ¿vivir sin amor? Ojalá pudiéramos hacer eso. Porque todo sería mucho más fácil. Nuestro corazón permanecería intacto. No se rompería jamás, y sería eterno, incluso después de la muerte.
Pero siempre habrá amor,  siempre romperá tu corazón. Están hechos para eso, para desintegrarse. 
Y nosotros estamos hechos para poder recomponerlo. 
Y dicen que el amor es corto.. cuando el verdadero amor, dura para siempre.
Aunque el corazón se rompa, aunque nos partan en dos.
[Solo nos queda jugar con la soledad a oscuras.
Hasta que llega otra figura, que nos cura]

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