viernes, 16 de septiembre de 2011

Te dediscaste a mentirme tanto tiempo

que repelo tu verdad como si fuera veneno. Odié en ese momento que me dolieras, que pudiera sentir tanto por ti, y a la vez, odiarte. ¿Odié el odio? Tal vez. Pero por ti. 
Sentí pánico? Puede ser. Por perderte. Pero a la vez volví a la vida de nuevo, sin necesidad de tener que ansiarte. 


Eres todo lo que quise y a la vez odié, eres una enfermedad, mi enfermedad, me matas, y lo se.
Y aún así te sigo queriendo, o te amo, no tengo el sentimiento claro. Pero se que cuando me miras, el corazón dispara flechas sin sentido que no aciertan, y no paran. 
Necesito de tu cuerpo para subsistir, necesito de tu aroma para ser feliz. Pero tus sentidos te dicen que te apartes de mi, porque nunca fui buena, suficientemente buena para tí. 

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