domingo, 11 de septiembre de 2011

El dolor que me produce herirte

no es si no uno más de mis múltiples castigos infligidos. 
Porque sigues siendo mi vida ¿sabes? Porque quiero que me enseñes como se vive sin ti. 
Y hasta que no lo hagas, seguiré soñándote hasta no poder despertar, buscándote en mil recovecos de mi mente, sin cesar, sin descanso, hasta que me encuentres, y veas lo que yo vi desde el primer día que te conocí.



Porque yo no creo en el amor. 
Creo en ti. 

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