Te reproduje en bucle por miedo a perder aquello que nos hizo ser nosotros. Memoricé el sonido de tu voz, tu manera de caminar, tu risa... Hice recuento de todas las veces que nos fallamos movidos por el terror a no ser suficientes, a no merecernos. Anudé el corazón por si no te volvía a ver.
Cuando te encuentre.
Cuando al fin llegue ese momento, no necesitaré máscaras, ni dobleces, ni un telón. Cuando al fin llegue(s), mi vida será tan sencilla que dejaré de pensar desde el dolor, la agonía y la pérdida. Por fin experimentaré aquello que, por ahora, sólo conozco de oídas, de idas y venidas, de sonetos, de poesías... Cuando al fin llegue, se acabará. Y será el final más epico de la historia de los finales, ¿sabes por qué? Porque será el inicio de todo.
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