Me gustas cuando callas, cuando miras, cuando te vas, cuando vuelves. Me gusta verte aparentar que eres uno más, que ríes y hablas, como el resto. Yo te observo, también en silencio, y tú me miras como si supieses que conozco tu secreto. Es complejo callar con tu mismo silencio, ese que es capaz de derribar las voces más intensas. Pero cuando tú callas una voz interna se desata, y grita el viento en su lugar, y llega a acariciar tus labios para romper ese ruido de pensamientos. De pronto tu voz me invade. Y siento una mezcla de calor y frío al mismo tiempo. Así que a veces prefiero que calles, es más interesante descifrar tu silencio.
Cuando te encuentre.
Cuando al fin llegue ese momento, no necesitaré máscaras, ni dobleces, ni un telón. Cuando al fin llegue(s), mi vida será tan sencilla que dejaré de pensar desde el dolor, la agonía y la pérdida. Por fin experimentaré aquello que, por ahora, sólo conozco de oídas, de idas y venidas, de sonetos, de poesías... Cuando al fin llegue, se acabará. Y será el final más epico de la historia de los finales, ¿sabes por qué? Porque será el inicio de todo.

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